Turismo sexual y su problemática social

Unos días atrás alguien me preguntó por el turismo sexual. La principal motivación del desplazamiento en este tipo de viajes es mantener relaciones sexuales. En ese momento me di cuenta de que no sabía cómo había evolucionado este tema en los últimos años o en qué estado se encuentra actualmente y me puse a investigar.

El virus pandémico que paralizó el turismo a nivel mundial durante un tiempo, por suerte también lo hizo con esta repelente rama. Pero ¿qué pasará con la vuelta a la normalidad post covid-19? (si en algún momento llega).

En 2016, España era calificada como el tercer destino para realizar este tipo de práctica, junto con países como Tailandia, Brasil, Indonesia, Colombia, Camboya, Kenia, Filipinas, República Dominicana u Holanda.

De hecho, existe una guía de países para realizar turismo sexual. Increíble, pero cierto. En esta página, de la que no voy a referenciar su nombre, se pueden localizar los barrios para poder encontrar alguien con quien tener relaciones sexuales.

Las Ramblas en Barcelona aparece como uno de los distritos rojos más importantes de Europa. Y lo peor de todo, es que se pueden encontrar anuncios donde los clubes te ofrecen “a elegir entre 15 chicas preciosas”. En este contexto, se suma el sector homosexual como otro reclamo comercial.

También incluye una serie de recomendaciones hoteleras en los que “tu invitada” (es decir, la acompañante para un fin sexual) será bien recibida. En algunos países, la lista es bastante amplia. Además, llegan a existir agencias de viajes especializadas.

Investigadores del tema establecen en España dos puntos claves: muchísimos potenciales prostituidores -varones que pagan por sexo- y una oferta variada de prostitución. 

Evidentemente este tipo de industria se encuentra entre las que menos respetan los derechos humanos. El principal problema en estos países: la trata de mujeres

El segundo gran problema es la pedofilia, claramente penada en nuestro país.

En países como Kenia, el problema se enfoca en la prostitución de menores, mayoritariamente niñas. Los niveles de pobreza provocan que los proxenetas vean un negocio fácil. La educación es el motor principal para combatir de raíz este problema y esta es la causa por la que luchan las organizaciones allí presentes.

Te recomiendo la lectura de este artículo de El País para la toma de conciencia sobre la prostitución de menores.

El turismo sexual acentúa estas dos lacras, en contra de los derechos y libertades humanas. Pero esto no acaba aquí, también provoca más pobreza en los países en desarrollo y fomenta economías sumergidas. Desde asociaciones y administraciones se trabaja para combatir esta práctica en todo el mundo.

Sin embargo, respecto a la prostitución, hay un gran debate con respecto a dos líneas argumentativas:

La primera es la abolicionista, la cual reclama políticas que ayuden a extinguir la prostitución, centradas en medidas punitivas contra los hombres prostituidores y contra los proxenetas, acompañadas de iniciativas para que las mujeres puedan dejar la prostitución.

La segunda línea es la pro-derechos, que aboga por el reconocimiento del trabajo sexual, para que las mujeres que se prostituyan, siempre libremente, puedan acceder a los derechos de los que disponen todas las personas en el mercado laboral. Estableciendo un marco jurídico propio, con medidas de protección contra los abusos y ayudas para las que quieran dejar la práctica.

Bueno, aquí cada uno puede estar de acuerdo con una línea argumentativa u otra. Os invito a informaros del tema. A nivel del turismo sexual, es mejor que no se produzca, siempre afectará en mayor medida a las clases económicas más necesitadas, mujeres y niñas.

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