Recorriendo el sur del Camí de Cavalls

Era Septiembre, por segundo año consecutivo me cogía una semanita de vacaciones, en un mes que cada vez me gusta más para viajar. El destino era Menorca y el objetivo sería recorrer el sur de la isla a través del Camí de Cavalls. Junto con un par de amigas de la universidad, nos pusimos en marcha para descubrir este lugar de una nueva manera. 

Cuando decidimos realizarlo, llamamos a la agencia local de la zona que se encarga de ello y ya estaba todo ocupado. Plan B: organizarlo nosotras mismas. Con la mochila para 7 días y muchas ganas, pusimos rumbo a Ciutadella, la segunda ciudad más importante. Había oído hablar de su encanto, y no decepcionó.

No puedes perderte La Catedral, pasear entre el street art de sus calles o comer en cualquiera de los sitios que hay en el muelle. Nosotras reservamos en el famoso Café Balear. Lo más típico es la Langosta, pero claro, no apta para todas las economías.

Como introducción, el Camí de Cavalls es un Camino Natural que recorre la isla en 360º. Su origen se remonta a finales del siglo XIII, cuando el rey quería tener todo controlado, tener ojos y pies en todas partes. Y ¿qué mejor manera si con caballos se podía recorrer la isla en su totalidad?. La isla ha sufrido numerosas conquistas y ha sido atacada por piratas turcos y berberiscos. Te invito a investigar un poquito más su historia. 

El Camí, en realidad, puedes dividirlo como quieras. Siempre siguiendo unas recomendaciones, por supuesto. Nosotras realizamos un total de 88.39 km en cuatro días y un pequeño tramo el quinto día para visitar un precioso pueblo costero. 

CIUTADELLA – CALA GALDANA

  • Distancia: 30 km
  • Nivel de dificultad: Medio

Esta primera etapa la alargamos por decisión propia. Lo normal es hacerlo en dos tramos. Pero quisimos juntar el tramo más cortito, que estaba al principio, con el día más fresco. Y menos mal. Se nos hizo de noche, pero porque era todo nuevo. Y me remito a la calma, el mirar al mar cada 5 metros. El pararte. Foto. Cordón. Agua. Respirar. Buscar la señal. Búnker. Cala.

Un sin fin de sensaciones en el primer día. Acostumbrada a hacer senderismo, pero no con mucho peso, tuve que convivir desde el día uno con una ampolla aniquiladora y otras tres de acompañantes. Una anécdota más. Igual que cuando realicé el Camino de Santiago. 

Nada más salir de Ciutadella, pasas por la terminal de viajeros marítima, paseando la urbanización hasta llegar a Cala Santandria. El camino empieza a partir de ahí a mostrarte que no tiene mucho desnivel, pero la roca es libre en su forma y hay que ir con los ojos en el suelo. Y así se llega hasta Cala Blanca

El recorrido sigue por la costa oeste menorquina, con un sol radiante y poca sombra. El paisaje es bellísimo. De esta manera se llega a una nueva urbanización y a Cap d’Artrutx

En esta y próximas zonas que fuimos viendo, muchas viviendas son apartamentos turísticos, con su piscina, sin valla ni nada, descubierta, frente a las olas y al infinito. 

Comemos bajo la sombra de unos bien recibidos pinos. Una nube se posa en el cielo y da tregua para seguir el camino. Seguimos por urbanizaciones de encanto.

Salimos a costa para toparnos con la Playa San Xoriguer (último sitio con acceso a comercio hasta Cala Galdana) y con un Búnker de la Guerra Civil, más adelante encontraremos el Búnker de Son Saura y, entre medias, la Cala de Son Vell.

Cala Son Vell y posidonia

Ya bastante cansadas y con poca agua, tocaba refrescarse. El destino hizo que fuera en Platges Son Saura. Una playa bastante larga, con muy poquita arena de margen y bastantes algas. La posidonia, signo de buena calidad del agua. 

Desde ahí, entras a una de las zonas más vírgenes de la isla y de las más turísticas. Con parón en Cala Galdana y extendiéndose de nuevo hasta Cala Santa Tomás. Algunos accesos hacia ciertas calas como Macarella, tienes que acceder desde Cala En Turqueta o Cala Galdana. 

2ª CALA GALDANA – SON BOU

  • Distancia: 18 km
  • Nivel de dificultad: Fácil

Y ahí es donde pasamos nuestra noche. Empezando a la mañana siguiente con un muy buen desayuno, con una familia de abejas desayunando en la mesa de al lado, parte de la mermelada de mi elección esa mañana. 

Se puede comenzar la etapa desde la playa y subiendo unas escaleras que te quitan el aliento. O siguiendo las señales del camino, que lo bordea. 

Tras pasar Cala Mitjana, mi estampa favorita de Menorca y zona vírgen (y a la vez tan cerca, se accede a través de Cala Galdana), entrábamos por primera vez a interior.

Y aparecimos en Platges de Binigaus, nuestra salvación gastronómica. Comimos en el restaurante que está justo en esa playa, antes de llegar a Platja de San Tomás, donde hay otra opción para comer. Probamos los embutidos de la zona y sobrasada, el pan con tomate, pescadito frito y una tortilla francesa con queso Mahón, que comimos y comimos y no pudimos con todo.

Fuerzas recuperadas, continuamos por costa hasta adentrarnos en una zona bastante rural. 

El paisaje nos deleitaba con la estampa de la vecina Mallorca. Y en Son Bou, nuestro punto de pernoctación, nos dimos un baño con un atardecer de esos para no olvidar nunca. 

Y la nube se veía venir, y la tormenta se olía. 

3ª SON BOU- BINIBÈQUER VELL

  • Distancia: 22 km
  • Nivel de dificultad: Media

La mañana siguiente se despertó lloviendo. Nos dio una tregua para comenzar y, menos mal, porque el primer par de kilómetros es del mayor desnivel que realizamos y con lluvia hay que tener cuidado. Mereció la pena llegar hasta Cala de Llucarini, que tiene un par de refugios en las rocas. Y zona naturista. En la isla, no hay mucha diferenciación entre playas naturistas o no, pero es una práctica recurrente.

A partir de ahí, y adentrándonos en la primera zona de barrancos hasta Cala en Porter, donde bajo un techado comimos y veíamos llover, decidimos llamar un taxi, ya que lo que quedaba era más Barranco. 

En Binibèquer Vell, recorrimos sus calles y con el sol dejándose ver, paseamos hasta Binissafúller. Un recorrido muy agradable y con una Cala Font, ideal para hacer snorkel y otra playita en el pueblo. 

4ª BINIVÈQUER VELL- MAHÓN

  • Distancia: 18 km
  • Nivel de dificultad: Fácil

A la mañana siguiente, etapa final hasta Mahón, cogimos fuerza en una cala justo al lado de Binibèquer Vell, solo hay que seguir las indicaciones de zona de baño por la acera principal y descubrir. 

El primer tramo es de urbanizaciones, agradable el danzar al límite entre tierra y agua. Recorrimos Punta Prima, con la Illa de l’Aire en frente y nos deleitamos con la zona de Torre d’Alcalfar.

Final del tramo de Punta Prima
Torre d’Alcafar

A partir de ahí, el recorrido va por el interior hasta llegar a Maó o Mahón, capital de Menorca y ciudad que realmente me ha gustado y recomendaría a cualquiera. 

5º MAHÓN – SA MESQUIDA

  • Distancia: 5 km
  • Nivel de dificultad: Fácil 

¡Atención! Para seguir el Camí, y realizar lo que llaman etapa 1 desde Mahón hasta Fàvaritx, hay que realizar un tramo de carretera. Sin duda, el más desagradable, peor señalizado y más peligroso de la ruta. Nuestro destino era el siguiente pueblo en costa y como nuestro transporte eran los pies, decidimos realizar este tramo para llegar hasta allí.

Mi recomendación es saltárselo, a poder ser, y empezar el camino desde Sa Mesquida, un pueblo menorquín con un encanto único, dónde el mar separa casas, crea la cala del mismo nombre, muy cómoda, e irá acompañando al caminante hacia Es Grau.

Nosotras nos acercamos a pasar el día y todo hay que decirlo, la vuelta no fue para tanto, lo desconocido anteriormente ya era nuestro camino.

Qué ver en Mahón:

  • Mercado del Pescado
  • Mercado Claustro del Carmen. Hay quesos locales, dulces…
  • Puerto. Recorrerlo entero, disfrutar de la naturaleza todavía presente en la ciudad de manera visual. 
  • Isla del Rey
  • Poblado Tayalótico de Trepucó. También se puede realizar andando desde Mahón, queda a 2 km.
  • Iglesia de San Francisco de Asís
  • Dónde Comer: Il Porto. Mercado del Pescado. Cerveza Local San Climent. Me quedo con la Brown Ale ante la Liger. 

Para mí, trasladarse de un lado a otro mediante mi propio pie me provoca la sensación de libertad, de no depender de algo externo a mí para poder avanzar, conocer, perderme, reencontrarme, aprender y disfrutar (incluidas ampollas). El sentido de supervivencia y de conexión con el entorno se multiplica. Menorca es todavía bastante rural y como persona de ciudad, agradecí poder disfrutar de este lugar, no masificado en Septiembre.

Como segunda vez en mi vida con una experiencia así, puedo afirmar que la cercanía con el local es increíble y el tema para abrir conversación está en tus propios pies. Además, vas convirtiendo en «destino final» todo el camino.

Recomendaciones

  • Realiza el camino en otoño o primavera. Incluso en invierno. Menorca es bastante húmeda y en verano se suma el calor.
  • Reserva alojamientos con antelación.
  • Lleva chubasquero y bañador.
  • Lleva escarpines (para ciertas calas e incluso el acceso hasta ella).
  • Realiza snorkel.
  • ¡Disfruta! 😉

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